speciesbarocus:

Speculum Cordis. Detail.

Benedictus van Haeften O.S.B. (trans. by Christopher Harvey) - The school of the heart (1778).

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Me fascina la anécdota de aquel hombre a quien su mujer le pidió que escribiera un justificante para su hijo que había faltado a la escuela. Mientras ella se apura en los preparativos para salir con el niño rumbo al colegio, el hombre lucha en la mesa del comedor con el justificante: quita una coma, vuelve a ponerla, tacha la frase y escribe una nueva, hasta que la mujer, que está esperando en la puerta, pierde la paciencia, le arranca la hoja de las manos y, sin sentarse, garabatea unas líneas, pone su firma y sale corriendo. Era sólo un justificante escolar, pero para el marido, que era un conocido escritor, no había textos inofensivos y aún el más intrascendente de ellos planteaba problemas de eficacia y de estilo. Quise escribir el justificante perfecto, confesó el hombre en una entrevista. En efecto, escritor es aquel que se enfrenta como nadie al fracaso de escribir y hace de ese fracaso, por decirlo así, su misión, mientras los demás, sencillamente, redactan.

Podemos estirar esa anécdota e imaginar a alguien que, soga en mano, a punto de colgarse de una viga del techo, se dispone a redactar unas líneas de despedida, toma un lápiz y escribe la consabida frase de que no se culpe a nadie de su muerte. Hasta ahí va bien la cosa, pero decide añadir unas líneas para pedir disculpas a sus seres queridos y, como es un escritor, deja de redactar y se pone a escribir. Dos horas después lo encontramos sentado a la mesa, la soga olvidada sobre una silla, tachando adjetivos y corrigiendo una y otra vez la misma frase para dar con el tono justo. Cuando termina está agotado, tiene hambre y lo que menos desea es suicidarse. El estilo le ha salvado la vida, pero quizá fue por el estilo que quiso acabar con ella; tal vez uno de los resortes de su gesto fue la convicción de ser un escritor fallido y tal vez lo sea, como lo son todos aquellos que pretenden escribir el justificante perfecto, que son los únicos que vale la pena leer. Escriben para justificar que escriben, la pluma en una mano y una soga en la otra.

Fabio Morábito, “El justificante perfecto” (tomado de Revista Ñ)

La Zona (СтáлкерStálker), Andrei Tarkovsky: 1979.

(Reblogged from destinycalling07)
There is poetry as soon as we realize that we possess nothing.
John Cage (via proustitute)
(Reblogged from proustitute)

Decía Donne que nadie duerme en la carretera que lo conduce de la cárcel al patíbulo, y que sin embargo todos dormimos desde la matriz hasta la sepultura, o no estamos enteramente despiertos.

Una de las misiones de la gran literatura: despertar al hombre que viaja hacia el patíbulo.

Ernesto Sabato, en El escritor y sus fantasmas (Seix Barral, Argentina, 1998).
Si el libro que leemos no nos despierta como un puño que nos golpeara en el cráneo, ¿para qué lo leemos? ¿Para que nos haga felices? Dios mío, también seríamos felices si no tuviéramos libros, y podríamos, si fuera necesario, escribir nosotros mismos los libros que nos hagan felices. Pero lo que debemos temer son esos libros que se precipitan sobre nosotros como la mala suerte y que nos perturban profundamente, como la muerte de alguien a quien amamos más que a nosotros mismos, como el suicidio. Un libro debe ser como un pico de hielo que rompa el mar congelado que tenemos dentro.
Kafka, en carta a a Oskar Pollak (1904), citado por George Steiner en “La formación cultural de nuestros caballeros” (Lenguaje y silencio, Gedisa, 85).
Poets say science takes away from the beauty of the stars - mere globs of gas atoms. I too can see the stars on a desert night, and feel them. But do I see less or more? The vastness of the heavens stretches my imagination - stuck on this carousel my little eye can catch one - million - year - old light. A vast pattern - of which I am a part… What is the pattern, or the meaning, or the why? It does not do harm to the mystery to know a little about it. For far more marvelous is the truth than any artists of the past imagined it. Why do the poets of the present not speak of it? What men are poets who can speak of Jupiter if he were a man, but if he is an immense spinning sphere of methane and ammonia must be silent?

Richard Feynman

Amen.

(via richardfeynman)

(Reblogged from jtotheizzoe)
Leibniz nunca afirmó, como le gustaba decir —en burla— a Voltaire, que “tout allait au mieux” en el “meilleur des mondes posibles”. Su optimismo es relativo. El mal metafísico forma parte de la creación, porque la imperfección, la negatividad, la falta de existencia se encuentra en todos los posibles. De nuestro mundo puede decirse que “es el menos imperfecto de los mundos posibles” porque al menos existe. Pero, sobre todo, su optimismo reside en la afirmación de que la singularidad del mundo real está en proceso de configurarse y que esto acontece a través de una elección dentro de un campo abierto de posibilidades de sí misma. Podemos saber —se diría a partir de ella—, si suponemos la existencia de Dios (y su bondad), que este mundo es el mejor, pero también, si prescindimos de esa suposición, que al menos no es el único posible. Su “optimismo” invita a percibir lo dado como pudiendo no estarlo, como reductible a un estado anterior de su presencia; a vivir lo real sólo como posible: como un posible entre otros.
Bolívar Echeverría, “La modernidad de lo barroco” [118]
La influencia de Saturno vuelve a la gente “apática, indecisa, lenta”, escribe en El origen del Trauerspiel alemán (1928). La lentitud es una característica del temperamento melancólico. El desatino es otra, por observar demasiadas posibilidades, por no notar la propia falta de sentido práctico. Y la terquedad, por el anhelo de ser superior, en los propios términos de uno. Benjamin recuerda su terquedad en los paseos de su infancia con su madre, que convertía pautas insignificantes de conducta en pruebas de su aptitud para la vida práctica, reforzando así lo que era inepto (“mi incapacidad, aún hoy, de prepararme una taza de café”) y soñadoramente recalcitrante en su naturaleza. “Mi hábito de parecer más lento, más torpe, más estúpido de lo que soy, tuvo su origen en tales paseos y tiene el gran peligro concomitante de hacerme creer que soy más rápido, más diestro y más astuto de lo que en realidad soy.” Y de esta terquedad proviene, “antes que cualquier cosa, una mirada que parece no ver siquiera la tercera parte de lo que abarca”.
“Bajo el signo de Saturno (Walter Benjamin)”, de Susan Sontag [disponible en este enlace].

POEMA DE AMOR

nadaquever:

Enamorados, nos enamora el pasto,
y los graneros, y los postes de luz,
las carreteras toda la noche abandonadas.


ROBERT BLY ~ Traducción de AURELIO ASIAIN

(Reblogged from nadaquever)